MISCELÁNEO XXXV. LA FUNCIÓN DEL PSICOTERAPÉUTA
LA FUNCIÓN DEL PSICOTERAPEUTA
Por Beatriz Santos Dieguez
Cuando nos referimos a los mecanismos de defensa podemos aludir a ellos con mayor exactitud como mecanismos de defensa del YO, poniéndose en
funcionamiento cuando los impulsos del ELLO entran en conflicto con los valores
y creencias del Superyó, y/o cuando una amenaza externa es planteada al YO.
La
basculación que existe en la actualidad
entre la metapsicologia freudiana y las actuales corrientes psicológicas,
queriendo ser tremendamente precisas y controladas, avoca,
en ocasiones, a utilizar términos distintos para significar lo mismo o
a la contra: utilizar significados diferentes para un mismo término.
Solo teniendo en cuenta el significado y la evolución del “constructo Psique” podemos aplicar los descubrimientos y avances de esta ciencia de manera precisa sin perdernos en términos y teoría.
Indiscutible
que el descubrimiento del INCONSCIENTE (fundamental por otra parte incluso
para la neurología) marca un antes y un después en la teoría y la clínica
psicológica y psiquiátrica, asimismo como lo es el hecho de que dicho término
sigue vigente pero sin la cautela que necesita para dejar de dar bandazos
respecto a su ubicación y para su posterior
trabajo
de desescombramiento (cuya función es despejar desbrozar, limpiar) y reconstrucción
(que permite la reparación, la restauración, el arreglo, el
restablecimiento) en un ser humano más
consciente y menos complicado (que no complejo).
El inconsciente existe y su lugar en la psique es el equivalente a un trastero donde vamos amontonando los trastos que se han ido considerando inservibles en el ahora (de antes) pero que en algún momento de nuestra historia o la historia de nuestros antepasados utilizamos o fueron utilizados. Esos trastos (creencias) ocupan un lugar, pero solo podemos saber el lugar que ocupan volviendo al trastero y buscándolos. Para ello necesitamos una llave.
Saber
donde localizar la llave idónea es fundamental, pues sin ella será imposible acceder al lugar.
Por Beatriz Santos Dieguez

En
posts anteriores hemos hablado de los mecanismos de defensa del YO, señalando su utilización de forma Inconsciente y
distinguiéndose de las estrategias deafrontamiento justamente por esta condición (inconsciente), nada baladí por
otra parte puesto que debido a dicha condición se producen confusiones respecto
a ambos términos, posibles de resolver
adecuadamente solo distinguiendo la delgada línea que aparentemente separa los
uno de las otras.

Solo teniendo en cuenta el significado y la evolución del “constructo Psique” podemos aplicar los descubrimientos y avances de esta ciencia de manera precisa sin perdernos en términos y teoría.

El inconsciente existe y su lugar en la psique es el equivalente a un trastero donde vamos amontonando los trastos que se han ido considerando inservibles en el ahora (de antes) pero que en algún momento de nuestra historia o la historia de nuestros antepasados utilizamos o fueron utilizados. Esos trastos (creencias) ocupan un lugar, pero solo podemos saber el lugar que ocupan volviendo al trastero y buscándolos. Para ello necesitamos una llave.

En
ocasiones la llave esta en un lugar accesible y cercano, en otros nos lleva tiempo encontrarla y en
otros podemos pensar que la hemos perdido.
La
clave está en dar con el paradero de la llave, y que sea la llave adecuada, por
lo que, a menudo, tener al lado a
alguien que nos acompañe alumbrando esa búsqueda resulta de tremenda valía.
Un
terapeuta bien formado, con conocimiento vasto en las tareas de desescombro y
reconstrucción será la herramienta necesaria que nos acompañará en el descubrimiento de nuestro yo real y
verdadero, permitiéndonos aceptar nuestra realidad tal como es, sabiendo que todo lo que ocurrió en nuestra
vida, en la vida de nuestros ancestros y/o en la vida de nuestra especie, ha
sido necesario para que nosotros estemos aquí.
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