PSICOGENEALOGÍA X: El Gran Libro de Cuentas Familiares y Lealtad Familiar Invisible.

Lealtad Familiar Invisible
Por Beatriz Santos Dieguez

 “Somos menos libres de lo que creemos, pero tenemos la posibilidad de conquistar nuestra libertad y de salir del destino familiar repetitivo de nuestra historia, comprendiendo los vínculos complejos que se han tejido en nuestra familia e iluminando los dramas secretos, los no dichos y los duelos inconclusos” (Anne Ancelin Schützenberger)



Además del Genosociograma y el Síndrome de el Aniversario hay otros conceptos que se utilizan  y que ayudan a comprender el transgeneracional.

La “lealtad familiar invisible”  y  “El Gran libro de Cuentas familiares” son nociones que pertenece al psicoanalista húngaro Iván Boszormenyi-Nagis, quien en su práctica clínica hacía hablar a sus pacientes de su familia porque, según él, el objetivo de la intervención terapéutica consistía en restituir una ética de las relaciones transgeneracionales.
De las lealtades de los miembros de un grupo depende la unidad del mismo. Esta lealtad debe ponerse  en relación  con las motivaciones y los actos de cada uno de los miembros del grupo.
Cada familia tiene su propia manera de definir la lealtad familiar, por lo que el  estudio transgeneracional puede aportar un esclarecimiento decisivo.
Se puede hablar  del balance de las cuentas familiares o de un gran libro de las cuentas familiares en el cual se puede verificar si uno está en crédito o en débito.


Ocurre a veces que hay una distorsión patógena entre los méritos y las deudas.
Si uno arrastra deudas y obligaciones sin pagar de generación en generación  se arriesga a tener todo tipo de problemas (acuerdo de herencias injustas, querellas, rupturas anormales, etc.)
Un ejemplo es el de aquellas familias en las cuales la hija mayor detenta el rol de madre respecto a los demás hijos de la pareja, y a veces con respecto a su propia madre, o el hijo detenta el rol de padre. Es lo que se ha llamado parentificación.
Un hijo que debe hacer el papel de padre o madre muy joven se encuentra en desequilibrio relacional significativo.

 En otras ocasiones, es la hija menor, quien no debe contraer matrimonio porque debe dedicarse al cuidado de los padres cuando estos se hacen mayores.
La deuda más importante de la lealtad familiar es aquella que cada niño contrae con sus padres a causa del amor, la fatiga, los cuidados recibidos de ellos  desde el nacimiento hasta la edad adulta.
Pagar esta deuda es de orden transgeneracional, es decir, que lo que recibimos de nuestros padres, se lo entregamos a nuestros hijos y así de generación en generación.
En realidad es difícil comprender los vínculos transgeneracionales y el libro de los méritos y las deudas de cada familia, pues nada  está claro. Por ello la importancia de trabajarlo.
La justicia familiar  es un concepto fundamental: cuando la justicia falla esto se traduce en mala fe, o en la explotación de miembros de la misma familia por parte de los otros, o en la aparición de patologías o en accidentes repetitivos. En el caso contrario hay afecto y cuidado recíproco pues las cuentas familiares están al día.


El estudio del Transgeneracional nos posibilita resolver situaciones que han sido excluidas de la conciencia familiar, y que por su carga emocional negativa quedan inconclusas.
Os dejo un vídeo que os va a aclarar los conceptos que vamos viendo en esta línea del transgeneracional

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