sábado, 20 de octubre de 2018

MISCELÁNEO XXXII. LA FÓRMULA DE LA FELICIDAD

LA FÓRMULA DE LA FELICIDAD 

Por Beatriz Santos Dieguez

Solo las gratificaciones que promueven la expresión creativa o la felicidad de otras personas acceden a lo más profundo del ser, demostrándose, a través de las investigaciones que estas acciones que realizamos a favor de la felicidad de los demás son una vía rápida para la felicidad duradera (Deepak Chopra,  La Receta de la felicidad)

La Fórmula de la felicidad



Una de las teorías más extendidas acerca de la felicidad es la que surge en  la Escuela  de la llamada Psicología Positiva.
Autores de esta corriente,  entre los que se encuentra Martin Seligman, elaboraron lo que llamaron la fórmula de la felicidad,  destacando en ella tres factores específicos, susceptibles de cuantificarse en una sencilla ecuación.

La ecuación es la siguiente:
F = P+ C + A
Felicidad       =   Predisposición +  Condiciones de vida +  Actividades voluntarias.

La Fórmula de la FelicidadA.-LA PREDISPOSICIÓN.  Determina  lo felices que somos por naturaleza.
De acuerdo con  los investigadores,  el factor de la predisposición determina el 40% de la experiencia de felicidad de la persona.
Aparentemente, la Predisposición es en parte genética (si tus padres fueron infelices es más probable que tú lo seas), pero no podemos olvidar la influencia de la infancia (donde los padres no son los únicos adultos que influencian en estos primeros años de vida).

La Fórmula de la FelicidadEl vaso medio lleno o medio vacío
Todos hemos oído esta expresión alguna vez  y sabemos que intenta significar  que todo depende de nuestra percepción de las cosas y del mundo.
 La aplicación de dicha frase, (decimos: esta persona siempre ve el vaso medio lleno para referirnos a la persona positiva,  o esta persona siempre ve el vaso medio vacío, cuando lo hacemos refiriéndonos a la persona negativa) varía poco con el paso del tiempo, y ello es debido a que sus raíces están en el cerebro, en nuestras creencias adquiridas en la infancia.


Las personas infelices tienen un mecanismo cerebral que interpretan las situaciones como problemas, mientras que las personas felices tienen un mecanismo cerebral que interpreta las mismas situaciones como oportunidades.

La Fórmula de la Felicidad

B.-LAS CONDICIONES DE VIDA. Este factor explica solo entre el 7%  y el 12% de la experiencia total de la felicidad.
Al  igual que los acontecimientos felices, las circunstancias trágicas no influyen de manera significativa en el grado de felicidad de una persona a largo plazo, porque los seres humanos tenemos una gran capacidad para adaptarnos a las circunstancias externas. Este hecho  nos emparenta con el término y el significado de  Resiliencia.


C.-LAS ACTIVIDADES COTIDIANAS,  o elecciones que hacemos en nuestra vida cotidiana. Ocupan casi el 50% de la formula de la felicidad.

La Formula de la FelicidadSolo este factor toma en consideración la  vida interior de la persona y abre la puerta al secreto de la felicidad. Lo que hay detrás de esta puerta es lo que permitirá contestar a la pregunta de si los humanos somos capaces de gozar de una felicidad auténtica y perdurable.
A pesar de que  la Teoría de la felicidad más extendida   es esta que acabamos de ver preconizada por la corriente  de la Psicología Positiva,  no   profundiza lo suficiente en el auténtico secreto de la felicidad, porque las gratificaciones instantánea (que dependen de cosas externas a nosotros) declinan rápidamente.





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domingo, 14 de octubre de 2018

MISCELÁNEO XXXI. LA FELICIDAD


LA FELICIDAD

Por Beatriz Santos Dieguez


Este es un sitio donde los temas a tratar están relacionados con la psicología, son la psicología, y aunque algunos pueden parecer deslavazados, faltos de cohesión entre ellos, tienen una meta común: que las personas se sientan más vivenciales a la vez que  serenas, más conscientes, y como consecuencia más abocadas a la felicidad.
Todo lo que  se expone en él tiene como propósito reencontrarnos con el ser humano más humano, con el ser humano más solidario (consigo mismo y con los demás) , más consciente, y en definitiva más feliz.
Todos  buscamos la felicidad, es la meta de las metas, pero ¿sabemos que es la felicidad? ¿Hemos logrado sentir y vivir la felicidad?

Tal vez algunos hayan llegado al fondo de la cuestión, y hayan encontrado la fórmula que les proporciona esta especie de dicha interna, pero  casi seguro que hasta alcanzarla han pasado por un sinfín de actuaciones que desembocan en frustración, hasta que finalmente descubren, que la felicidad, este concepto tan manido y deseado está en cada uno de nosotros de manera natural.

¿Cuántas veces nos hemos encontrado pensando que el logro de cosas materiales y bien vistas socialmente  equivale a la felicidad?
Sin embargo, ¿hemos caído en la cuenta de que las personas infelices no son exitosas, y no hay dinero o fama alguna que pueda cambiar esto?
Ello indica que las señales externas,  de las que tan pendientes estamos,  no son tan importantes como creemos.


La buena salud, el éxito, las relaciones enriquecedoras… son consecuencia de la felicidad y no al contrario.
Aquí el orden de los factores si altera el producto.

De igual forma que la medicina se ha centrado y trata la enfermedad (aunque últimamente  parece estar haciendo un gran guiño a la Prevención también),  la Psicología se ha centrado,  hasta hace pocas décadas,  en la Infelicidad, por tanto sus postulados han estado encaminados a paliarla, en lugar de cambiar la orientación indagando  que es lo que realmente nos hace sentir felices.

En la actualidad, cada vez más, hay psicólogos, neurólogos y otros especialistas  de las emociones y el cerebro que dirigen sus investigaciones a la felicidad.

Como en todo tema científico,  se lanzan hipótesis (las cuales están avaladas por investigaciones)  susceptibles de ser refutadas totalmente o en parte; por ello hay que hilar fino,  aceptando la no infalibilidad de las mismas, y considerando la valía  de todo descubrimiento  en el camino seguido y en la aplicación que cada uno de nosotros como seres únicos hacemos de ello, siendo el fin último el reencuentro con nosotros mismos.

Algunos expertos afirman que la felicidad es aleatoria, que hay personas más predispuestas a ella que otras, y en general, nos hacen creer  (y creemos) a través de los medios de comunicación y la misma educación,  que esta depende de los logros materiales que consigamos en la vida.
Aquí estamos centrados en la FELICIDAD con letras grandes, en ese sentir independiente de  lo que ocurre fuera de nosotros, y tan ligado a la creatividad.


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viernes, 28 de septiembre de 2018

MISCELÁNEO XXX. KARMA VERSUS DHARMA

KARMA VERSUS DHARMA


Por Beatriz Santos Dieguez





El Dharma y el Karma son dos conceptos similares entre sí, no solo en su grafia y en la pronunciación, sino que ambos tienen que ver con las acciones a realizar, el camino y la espiritualidad,  por ello existe bastante confusión en relación a ambos términos, teniendo, sin embargo, significados diferentes.


El Dharma  significa Deber, Objetivo, Camino.


El Dharma de una persona es lo que debe hacerse como objetivo en la vida. El Dharma es único y depende de la persona, pero varía de acuerdo a la clase social, la familia en que se ha nacido, la religión que se profesa , el país, la raza, los años de vida etc. En cada vida puede tener una aplicación diferente, puede ser un consuelo o un concepto inquietante.

Si quieres cumplir tu Dharma, ¿deberás cumplir con el camino que se te ha asignado, sea o no ético, o moral?

Esto crea una confusión  ya que algunas personas tienen la creencia de que su Dharma consiste en seguir las tradiciones familiares y de su comunidad, y el hecho de cuestionarse esta creencia buscando su verdadero significado fuera de los confines de la familia en que han nacido  y la comunidad en la que viven, les crea un estrés excesivo porque  pueden sentir que no se consigue correctamente.

El Karma son las lecciones que ocurren debido a las acciones  realizadas. Es una especie de poder divino que te premia o castiga si haces o no lo correcto.

El Dharma determina qué tipo de Karma traerán nuestras acciones. El ir a la guerra para defender a tu país puede cumplir con tu Dharma como individuo, pero causar también un mal Karma por interferir en la vida de otro individuo.


La principal diferencia que existe entre ambos conceptos es la moralidad, uno la tiene en cuenta y el otro no.


El Dharma se basa en el Objetivo y, en él, El Fin justifica los medios.

En  el Karma es más importante el Cómo que el Final, se basa en lo que haces para conseguir ese objetivo.

Por ejemplo si tienes un Dharma de ser millonario, esto puede conseguirse de manera limpia o de manera sucia. Si lo has conseguido de manera sucia tendrás un mal  Karma,  el cual se encargará  de que ocurran acciones y acontecimientos en tu vida  para compensar y te des cuenta de cómo has obrado. Y hasta que no te des cuenta de estas especies de lecciones, el Karma no descansará, y seguirán repitiéndose. Si lo has conseguido de manera  limpia tendrás un buen Karma.



El DHARMA se refiere al propósito que se debe cumplir en la vida.

EL KARMA es aquello que viene como consecuencia de la vida que has llevado.

-El Dharma se trabaja en la vida presente, mientras que el Karma afecta a la vida futura.

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sábado, 15 de septiembre de 2018

MINDFULNESS XCII. PROPÓSITO/CAMINO/DHARMA

PROPÓSITO/CAMINO/DHARMA


Por Beatriz Santos Dieguez


En nuestro interior hay una isla segura a la que podemos volver, 
donde las tormentas de la vida no nos sacuden (Buda)

Dharma

Nos pasamos la vida forjando ataduras físicas y mentales que nos inmovilizan cada vez más hasta perder toda esperanza, terminamos convirtiéndonos en autómatas, renunciando a nosotros mismos y a nuestra felicidad. ¿No te parece que la vida es demasiado corta para eso?

Los desequilibrios de este mundo, la violencia, la discriminación, la intolerancia, se debe a que casi nadie sabe para qué está aquí. Sabiendo esto ¿no crees que merezca la pena comenzar a buscar nuestro propósito? Al menos intentarlo? El único esfuerzo que requiere de ti sería mirar en tu interior, el universo haría el resto.

DharmaEl vocablo Dharma procede de una antiquísima lengua Indoeuropea, el sánscrito, una de las lenguas más antiguas  documentadas, que significa PROPÓSITO EN LA VIDA el cual constituye una Ley que se bifurca en dos proyectos o propósitos:

1) Descubrir nuestra naturaleza y conectar con la parte de nosotros que nos une a una conciencia superior (somos seres espirituales que adoptamos una forma física).
En este punto hay una similitud importante con el resto de las creencias religiosas que hablan del más allá y/o de la reencarnación, pero aquí termina todo el parecido, porque aquí no hay dogma, ni proselitismos, ni manipulación: si tú no quieres hallar la verdad estás en tu perfecto derecho de no hacerlo.

Cada uno de nosotros es un ser único e irrepetible.

Dharma2) Todos tenemos un talento único y una forma única de expresarlo. Reconocerás ese talento único porque cuando lo practicas fluye, entras en un estado de concentración única, disfrutas, te diviertes, desaparece el ruido mental.
Una vez que tenemos claro ese TALENTO QUE NOS DISTINGUE, debemos liberarnos de los perjuicios y no compararnos con nadie.

Dicen que para vivir el Dharma, primero hay que descubrir ese talento o talentos que nos hacen diferentes.La información de éste viene encriptada en nuestro cerebro y solo nosotros podemos descubrirla. Para desencriptarla debemos mirar en nuestro interior y la mejor forma de conseguirlo es mediante la meditación.
Se trata de purificar la mente. De entrar en un estado de introspección y calma,  y esperar pacientemente a que la información se revele.
Meditar cada día te ayudará en gran medida a conseguir ambos propósitos, el de descubrir tu verdadera esencia, y el que estás llamado a cumplir en tu vida física.

La meditación te facilita mantener la atención en el presente, y es precisamente en el momento presente donde aparecen las señales.

La respiración consciente es la presencia del Dharma que guarda tu mente y tu cuerpo. Cada paso que das en la vida, cada decisión, cada elección te lleva por un camino determinado que construyes día a día.

Dharma
¿Cómo saber si discurrimos por el sendero correcto?
Reconocer si las decisiones que tomamos son las correctas es simple, aunque nada fácil. En realidad, cada uno de nosotros lo sabemos, nuestro corazón es capaz de intuir cuando tomamos decisiones equivocadas, es capaz de sentirlo. Es cuestión de mirar en nuestro interior.

Dharma-No te centres en los resultados. No te centres en el dinero, y la riqueza aparecerá en tu vida: El Universo te proporcionará de todo lo necesario para poder seguir viviendo en el Dharma.

-Pregúntate como utilizar ese talento para ayudar a los demás. Quizás esto te suene a altruismo ingenuo e inútil, pero el universo responde a eso con abundancia continuada.
Solemos anteponer el EGO a la humildad, la codicia a la generosidad.

Cuando actúas con benevolencia, desde el amor, y el respeto hacia ti mismo y hacia los demás, estás haciendo lo correcto, y el universo no hace oídos sordos a esto.

POST CRONOLÓGICOS SOBRE LA LÍNEA TEMÁTICA:
MindfulnessXL:La respiración : Objeto Casa
MindfulnessXLI. La intención como motor de cambio