sábado, 11 de agosto de 2018

LÍNEA PSICODINÁMICA XXX. LA REGLA DE LOS DOS MINUTOS. DI ADIÓS A LA PROCRASTINACIÓN

LA REGLA DE LOS DOS MINUTOS. DI ADIÓS A LA PROCRASTINACIÓN

Por Beatriz Santos Dieguez


El secreto de salir adelante es empezar (Mark Twain)

Regla de los dos minutos


La procrastinación es un problema de mala regularización y pésima organización del tiempo.
Ello repercute en la vida diaria, en nuestras relaciones, en  el trabajo,  y en general, en todas las áreas de nuestra vida.
Este post es  interesante para quienes sienten que pueden estar aquejados del tipo de Procrastinación crónica de la que hablamos en el anterior post.
En ocasiones, posponer una tarea puede ser productivo (procrastinar eventualmente) para rendir convenientemente. Cuando nuestro estado de ánimo no es el mejor, realizar un descanso es necesario.  
regla de los dos minutos
En un mundo donde pasamos de una tarea a otra sin interrupción, el hecho de dedicar 20 minutos diarios a  no hacer nada, a meditar, o simplemente estar en contacto con la naturaleza, te va a permitir reflexionar y  realizar acciones( encontrar respuestas) de forma más eficiente. A esto se le llama pereza productiva, la cual puede contribuir a motivarnos  a encontrar mejores formas de hacer las cosas.
Por tanto, si te sientes cansado o deprimido porque no te sale lo mejor de ti, ACEPTALO y utilízalo positivamente, meditando, o simplemente no haciendo nada. Descansa, medita, holgazanea

Regla de los dos minutosEl problema surge, cuando procrastinar se convierte en un hábito, y continuamente sustituimos la actividad a realizar por otra u otras más gratificantes en el momento.
Pues bien, de esto trata el post hoy, de sustituir un hábito que nos perjudica por otro que nos beneficia.

La Regla de los dos minutos 
Surge en el ámbito de la empresa, pero es aplicable a la vida diaria. Su padre,  David Allen,  es el creador de Getting Things Done ((GTD), un método de productividad  personal  que deja muchas enseñanzas referidas a la gestión del tiempo.

Regla de los dos minutosLa Regla de los Dos minutos funciona tanto para las grandes metas como para las pequeñas. Ello es debido a la misma inercia de la vida: una vez que comenzamos a hacer algo es más fácil continuar haciéndolo.
La mayor parte de las tareas que posponemos (procrastinamos) no son en realidad difíciles de hacer, todos tenemos habilidades para llevarlas a cabo, simplemente EVITAMOS, iniciarlas por diversas razones (cada uno que ponga las suyas).
¿Quieres crearte el hábito de tener ordenada tu casa? Comienza colocando tu mesa de escritorio (regla de los dos minutos), sin darte cuenta apenas tendrás tu cuarto en orden y el resto de tu casa.
¿Quieres hacer deporte? Proponte hora y día, por ejemplo, martes, jueves y viernes, ponte tus zapatillas (regla de los dos minutos) y cuando acuerdes habrás hecho un hábito de ello.
¿Quieres encontrar trabajo? Comienza poniéndote delante del ordenador  y haz tu CV. Cuando te des cuenta, el CV estará completo y enviado.

El Objetivo de la Regla de los Dos minutos es que dejes de pensar en recordar lo que hay que hacer y simplemente lo hagas.
Funciona muy bien para las personas que consideran que disfrutar del camino es tan importante, o más, que la meta.
Es un enfoque que consiste en actuar y dejar que las cosas fluyan a partir de ello.
La Regla de los Dos minutos tiene dos principios básicos, diferentes pero complementarios.

Regla de los dos minutosPrincipio 1: Si alguna tarea te toma dos minutos o menos, entonces hazlo ahora. Siguiendo esta regla vencerás el miedo o la pereza de realizar tareas sencillas: si algo se deja para después siempre, se vuelve más difícil.
Son muchas las cosas que se postergan  y podemos hacerlas en dos minutos. En casa, por ejemplo, lavar los platos inmediatamente después de comer, sacar la basura, recoger la ropa que está tirada y llevarla a la cesta  de la ropa sucia, hacer la lista de la compra. En el trabajo, contestar a correos, devolver o hacer llamadas telefónicas, confirmar citas etc.…

Principio 2: Al iniciar un nuevo hábito, este debe tomar menos de dos minutos para hacerlo.
No todas nuestras metas pueden alcanzarse en menos de dos minutos, pero este es el propósito detrás de esta regla que funciona para cualquier objetivo porque se adapta a la física de la vida real: todas las cosas buenas ocurren cada vez que las iniciamos.

Regla de los dos minutos.Utilizando esta regla para construir nuevos hábitos, dividimos dicha rutina o procedimiento en pequeñas tareas lo cual va a contribuir a no estar exclusivamente pendientes de los resultados a alcanzar, sino también al proceso que hay que seguir para la consecución de los mismos.
La parte más importante del nuevo hábito es iniciar (no solo la primera vez, sino cada vez). Se trata de consistentemente tomar acción.

Iniciar es más importante que triunfar

Esto es especialmente cierto en el comienzo porque habrá mucho tiempo para mejorar tu desempeño en el futuro.


POST CRONOLÓGICOS SOBRE LA LÍNEA TEMÁTICA:

sábado, 4 de agosto de 2018

LÍNEA PSICODINÁMICA XXIX. PROCRASTINACIÓN


PROCRASTINACIÓN

Por Beatriz Santos Dieguez

Procrastinación

Procrastinar es la acción o el hábito de postergar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables.

El término procrastinación proviene del latín procrastinare: pro, adelante, y crastinus, referente al futuro. Significa aplazar.

Procrastinación

En Psicología se aplica para definir la sensación de ansiedad generalizada ante una tarea pendiente de concluir.


 Normalmente, la persona procrastinadora percibe las tareas a realizar como estresantes e incómodas.
Aquello que posponemos puede ser percibido como aburrido, desafiante, abrumador, inquietante, peligroso, difícil…,  en definitiva,  estresante, con lo cual nos auto justificamos posponiéndolo  a un futuro idealizado por actividades ajenas a su cometido (generalmente más agradables).

El psicólogo Willian J. Knaus indica que las raíces de las conductas de postergación y evitación son la autoduda y la baja tolerancia a la tensión.
La Autoduda se va desarrollando en el contexto de la vida cotidiana, conduciéndonos a una conclusión irracional, como por ejemplo “todo lo que yo haga, tiene que ser hecho de forma fácil y de excelente calidad”
La Baja tolerancia a la tensión tiene lugar cuando nuestras metas se hacen difíciles de lograr o cuando existe algún tipo de obstáculo o bloqueo en nuestros logros.

Cuando algo nos produce tensión o irritación, como por ejemplo limpiar la casa, hablar con un amigo una situación complicada, o afrontar el hecho de hablar con nuestro jefe etc., focalizamos toda nuestra tensión en ese acto. Al hacerlo  vamos a sentirnos muy estresados, ya que magnificamos la importancia negativa de dichos sentimientos.
Por ese motivo, simultáneamente vamos a intentar  neutralizarlo, procurando poner fin a la tensión que estábamos experimentando en ese momento evitando o procrastinando.
ProcrastimaciónTodos, en algún momento,  hemos procrastino, pero hay personas especialistas en postergar. Estos últimos son los procrastinadores crónicos, cuya conducta evasiva es constante y repetida en el tiempo, lo cual provoca una sensación de caos, de no poder llegar a todo y de frustración, con los consecuentes sentimientos de insatisfacción, inseguridad, inferioridad y estancamiento.

La procrastinación puede aparecer como  Síntoma o como Síndrome.
La Procrastinación como Síntoma de algún otro trastorno como TDAH (trastorno por déficit de atención  con hiperactividad) o la Depresión,  aparece como consecuencia del trastorno primario (TDAH o depresión), como un síntoma más.

Procrastinación
En la Procrastinación como Síndrome[1] estarían los  procrastinadores crónicos, los cuales presentan un trastorno del comportamiento, (concretamente las conductas adictivas) cuya raíz está en el estrés que se produce al asociar la acción a realizar con la incomodidad que esta nos supone.
Las conductas adictivas o adicciones sin sustancias (Juegos online, ordenador en general, teléfono móvil, ludopatía, compras compulsivas  etc.) es una línea de investigación muy actual que pone de manifiesto como éstas están  relacionadas con la procrastinación: en ambas, la principal característica es la Evasión.
El  proceso es el siguiente:
Procrastinación
Para evitar el malestar que la situación o tarea a realizar nos supone, la manera más rápida de hacerlo es buscando estímulos que nos aporten bienestar inmediato, como ir de compras, navegar por internet, etc.
Esta manera de proceder va creando una dependencia de estas actividades  tomándolas fácilmente como refugio y pudiendo crear un trastorno psicológico.
Quien pospone o procrastina crónicamente suele aducir que lo hará en cuanto tenga tiempo, pero en el fondo lo que presenta es una conducta evasiva.



[1] Conjunto de síntomas que han sido identificado con uno o varios problemas de salud

viernes, 27 de julio de 2018

LÍNEA PSICODINÁMICA XXVIII. COMPULSIÓN A LA REPETICIÓN: Del Círculo vicioso a la Espiral.

COMPULSIÓN A LA REPETICIÓN. Del círculo vicioso a la espiral.

Por Beatriz Santos Dieguez

Compulsión a la repetición. Del círculo vicioso a la espiral

¿Quién de nosotros no se ha encontrado en más de una ocasión repitiendo las mismas situaciones problemáticas sin saber cómo salir de ellas? Y todo, a pesar de darnos cuenta que vamos al mismo lugar como empujados por una fuerza irreprimible.
La Compulsión es un impulso o deseo intenso de hacer una cosa.
Este tipo de repetición o compulsión a la repetición es un concepto procedente de la metapsicología freudiana,  que a todos nos ha golpeado en ocasiones sin saber por qué ni como elegir otras vías más sanas, menos dañinas…
Para Freud las características fundamentales de las pulsiones son su indestructibilidad y  su carácter conservador. Debido a ello, el sujeto se sitúa en situaciones penosas, repitiendo así experiencias antiguas, sin recordar el prototipo de ellas, sino al contrario, con la impresión muy viva de que se trata de algo plenamente motivado por lo actual.

Compulsión a la Repetición: del círculo vicioso a la espiralCuando Freud está elaborando su teoría,  la compulsión a la repetición se considera como un factor autónomo, irreductible, como una dinámica conflictual en la que sólo intervendría la interacción del principio del placer y el principio de realidad. Sin embargo, se da cuenta, que lo que se reitera son experiencias displacenteras (pulsión de muerte o Tánatos), por lo que resulta difícil comprender en que instancias de la psique (psiquismo)la persona que pasa por esta situación encuentra placer, cuando en verdad se produce todo lo contrario.
S. Freud utiliza el concepto de compulsión a la repetición para intentar dar un fundamento al:

Impulso de los seres humanos a repetir actos, pensamientos, sueños, juegos, escenas o situaciones desagradables o incluso dolorosas.

Cuando uno recibe determinada información cuando es pequeño, tiende a repetirlo cuando adulto (estamos en el campo de las creencias). Vamos buscando reemplazos de las primeras figuras, figuras paternas, pero ello se produce de forma inconsciente. De lo que estamos conscientes es de que estamos equivocados y vamos de cabeza a ello porque no tenemos elementos o herramientas para salir de este “círculo vicioso”.
La intención consciente de la persona que repite las historias displacenteras es conseguir diferente resultado, pero  esto se produce de manera consciente, y el inconsciente continúa ahí agazapado y dirigiendo, por lo que inevitablemente los resultados serán los mismos.
Volvamos a Freud, para podernos centrar en la solución más que en el problema.

Compusión a la Repetición: del circulo vicioso a la espiralLa primera mención hecha por Freud en sus textos del concepto compulsión a la repetición data del año 1914, de “Recordar, repetir, reelaborar”.
Más tarde, en 1920 en “Más allá del principio del placer”, en el contexto de la “pulsión de muerte” define la repetición de manera más completa y en relación tanto con la pulsión de muerte como con el concepto de resistencia y sus consecuencias en la cura (proceso de cambio que se da en la relación terapeuta-paciente).

Compulsión a la Repetición: del círculo vicioso a la espiral.
Freud se pregunta de donde proviene la resistencia del síntoma neurótico, por qué es tan resistente a pesar de que supuestamente produce el sufrimiento del paciente,  y concluye que habría que liberarse de la concepción errónea de que al luchar contras las resistencias se trataría de luchar contra las resistencias del inconsciente.
Las resistencias se manifiestan en lo actual. Al darse cuenta de ello,  Freud abandona el campo de las consideraciones descriptivas e insiste en la necesidad de una consideración dinámica, donde ya no aparecen como términos de la contradicción el consciente y el inconsciente, sino que a partir de este momento estos términos son el Yo y lo reprimido.

EL Yo se describe con sus componentes consciente e inconsciente, y este razonamiento abre la puerta y permite a Freud enunciar dos cuestiones fundamentales de la teoría:
-Las resistencias del analizado (paciente o consultante) provienen del Yo.

Compulsión a la Repetición: del círculo vicioso a la espiral
-La compulsión a la Repetición se puede adjudicar a lo reprimido inconsciente (pulsión de muerte).
En el inconsciente están nuestras creencias (la mayoría limitantes). Por tanto, para vencer las resistencias que el paciente manifiesta en el proceso de cura (terapia) hay que retrotraerse al pasado para llegar a esas creencias (mediante lo actuado en la consulta) que son las que hacen posible las resistencias.

Aunque esto parece un juego de palabra, es aquí donde se encuentra la clave del posible cambio que es el que se busca  en psicoterapia.

domingo, 22 de julio de 2018

LÍNEA PSICODINÁMICA XXVII. INSTINTO VERSUS COMPULSIÓN

INSTINTO VERSUS COMPULSIÓN

Por Beatriz Santos Dieguez

Instinto versus compulsión


En  Psicoanálisis el uso de la palabra es fundamental, de hecho es uno de los elementos determinantes de “la Cura”[1]. Tal vez por ello es conveniente adentrarse en la interpretación de algunos términos que han sido y siguen siendo comprendidos de manera confusa.
Pulsión e Instinto son dos conceptos diferentes utilizados como tales en la obra freudiana. Sin embargo,  ambos términos ha dado lugar a derivaciones interpretativas que ponen de manifiesto el desconcierto del  que han sido objeto.

Instinto versus Pulsión La pulsión es una noción dinámica, en la que influye la propia experiencia del sujeto y su historia congénita, referida al desarrollo de este; el instinto sería un concepto más estático y netamente congénito, heredado genéticamente.

Cuando comienzan  a hacerse las traducciones en lengua inglesa y también en castellano de la obra freudiana la palabra alemana Trieb la tradujeron de manera poco precisa como instinto, a pesar de que en alemán existe la palabra Instinkt, la cual también utilizó Freud para referirse al concepto estrictamente biológico.
Ya a finales del Siglo XIX Sigmund Freud observa que en el ser humano existen motivaciones perentorias y somáticas que escapan a lo instintivo, es más, pueden ir contra lo instintivo:
La personalidad humana está constituida por un conjunto de “conductas” extremadamente variable que superan a la definición característica de instinto.

Instinto versus PulsiónLas traducciones iniciales de la obra de Freud no son el único motivo que mantiene estas conceptualizaciones en el estado anteriormente señalado puesto que aunque Freud utilizó el término Trieb a partir de 1905 en sus escritos (en los “Tres ensayos para una teoría sexual” explica ya claramente la diferencia entre instinto y pulsión.), transformándose rápidamente en uno de los conceptos técnicos fundamentales en los que se apoya el conjunto de la teoría psicoanalítica, en 1910 introduce el concepto de pulsión sexual (la teoría psicoanalítica clásica siempre ha enfatizado lo libidinal de las pulsiones) por semejanza con el concepto de “pulsión de auto-conservación”.
El tema de la pulsión sexual provoca desconcierto al asemejarse con el término Instinto, por el instinto de reproducción.

Instinto versus Pulsión
Siendo esta  otra de las fuentes de las que proviene el caos al cual se expone al día de hoy parte de  la teoría psicoanalítica a pesar de que en otra parte de su obra, Freud explica que las pulsiones sexuales, son una más entre el conjunto de todas las que se dan en los seres humanos, al señalar que las  pulsiones se pueden manifestar en  formas diferentes proviniendo de distintas fuentes como se ejemplifica a  través de  la pulsión de vida o Eros, la pulsión de muerte o Tánatos, las pulsiones sexuales, las pulsiones de saber, etc.
Fue a raíz de los traductores franceses posteriores a Lacan, así como la del  argentino José Luis Etccheverry al castellano,  quienes tradujeron dicho término directamente del alemán y enmendaron este error inicial, prefiriendo el término pulsión,  y diferenciándolo del de Instinto, ambos términos comienzan a ser comprendidos de la manera inicial en que Freud los utiliza.

Institno versus Pulsión
Pulsión es toda tensión corporal que tiende hacia distintos objetos y que se descarga al acceder a ellos, aunque de manera momentánea, ya que la pulsión nunca se satisface completamente, ni existe un objeto preciso para su satisfacción.
Es característica de los sujetos de la especie humana que tiene su fuente en una excitación interna (un estado de tensión percibido como corporal) y que se dirige a un único fin preciso: suprimir o calmar ese estado de tensión.
El concepto se refiere a algo dinámico que está influido por la experiencia del sujeto, y esto marca la diferencia entre pulsión e Instinto, el cual es congénito.
El instinto aunque  también es un impulso provocado  ante una excitación y una tensión corporal,  al contrario que la pulsión, tiene a objetos específicos, y si accede a ellos se descarga momentáneamente.




[1] En Psicoanálisis, la Cura es el proceso de cambio que se produce en la relación entre el terapeuta y el paciente.