MINDFULNESS LIV. PRÁCTICA.EL CUERPO Y EL DOLOR

TRANSITANDO EL DOLOR
Por Beatriz Santos Dieguez

“Recuérdalo, el dolor es momentáneo. Es tu enemigo y tu aliado” (Albert Espinosa)

El cuerpo, nuestro cuerpo,  habla. De ahí la importancia de escuchar sus señales.
Con Mindfulness estamos aprendiendo  a darnos cuenta de los mensajes del cuerpo que ya están ahí, pero es nuestra atención orientada al presente, la que facilita el  empezar a conocer, a interpretar estos mensajes.

Una duda muy frecuente que se presenta cuando percibimos las sensaciones corporales es si debemos o tenemos que observar el dolor físico, en especial si es un dolor intenso.
Esta es una duda, una interrogante, que cada uno debe responder en la medida del conocimiento de sus límites.

Estas prácticas tienen la finalidad de ofrecerte una oportunidad para que te des cuenta de la relación de la mente con las sensaciones.
Recuerda: estamos en “Mindfulness del cuerpo”. Tratamos de centrarnos en las sensaciones que se producen en este.
Partimos de la posición de parados, de pie.

COMENZAMOS.


Comienza a llevar la atención a la cabeza y al cuello y con un movimiento muy lento, deja caer la cabeza hacia el pecho percibiendo todas las sensaciones, todas las tensiones que están por detrás del cuello.
Pero hazlo muy, muy lentamente.


Mantén el cuerpo derecho, la columna derecha, pero afloja la cabeza y déjala caer, por su propio peso,  hacia delante.
Una vez que llegas a esta posición, vas a hacer una rotación completa, lenta, muy lentamente hacia la derecha,  y vas a percibir la apertura del cuello de la parte izquierda, como con este movimiento de la cabeza hacia la derecha se va a abriendo  el costado izquierdo.
Continúa llevando la cabeza hacia atrás. Recuerda escuchar los límites que te va marcando el cuerpo. Reconoce estos límites, sin forzar.
Desde la cabeza hacia atrás:
Continúa llevando la cabeza hacia la izquierda con movimientos lento y comienza a percibir las sensaciones de la parte derecha del cuello y lleva lentamente la oreja izquierda al hombro izquierdo, y siente, conéctate con todas las sensaciones que van surgiendo.
Poco a poco ve llevando hacia delante la cabeza. Siente como la cabeza cae pesada,  hasta que quede alineada al cuerpo, y una vez que ha llegado,  comienza a levantar la cabeza mirando hacia el frente. En esta posición, percibe todas las sensaciones, las tensiones, afloja los hombros, los brazos. Percibe si estás haciendo un esfuerzo de más para mantenerte erguido/a, y comienza a bajar lentamente la cabeza, que caiga pesada.
Ahora comienza a hacer un giro hacia el otro lado, esta vez hacia la izquierda muy, muy lentamente.
Continúa llevando la cabeza hacia atrás. Recuerda escuchar los límites que te va marcando el cuerpo. Reconoce estos límites, sin forzar.
Y…sigue el recorrido hacia la derecha, intentando como que la oreja derecha toque el hombro derecho.
Continua poco a poco hasta llegar, con la cabeza pesada, al pecho y lentamente levanta la cabeza mirando hacia delante.
Muy bien.
 Haz un pequeño balanceo, con el cuerpo, muy pequeño, para volver a equilibrar el peso del cuerpo en las piernas.
Desde esta posición de equilibrio que tú mismo/a has encontrado vas a comenzar a llevar la cabeza al pecho y lentamente como enrollando la columna, manteniendo las rodillas flexionadas vas a ir bajando el cuerpo vértebra por vértebra.
Es importante que te des cuenta si esta posición es difícil para ti, y en este caso, llega, simplemente,  hasta donde el cuerpo te indica que puedes llegar.
Recuerda que no hay una posición correcta o incorrecta.
Comenzamos desde la cabeza, vamos a continuar desde la columna superior y vamos a ir aflojando, aflojando, y bajando; dejando los brazos colgando. Y vas a ir enrollando, enrollando, enrollando la columna hasta llegar al suelo.
Simplemente deja caer los brazos,  la cabeza y poco a poco deja caer el cuerpo y siente como se va abriendo toda la espalda, toda la zona de la columna.
Y continúa, de acuerdo a tus posibilidades, hasta tocar el suelo con las manos y siente toda la zona de la espalda como se va abriendo, como van surgiendo sensaciones.
Continúa hasta tocar el suelo. O hasta donde el cuerpo te indica que puedes llegar.
Una vez que llegas a esta posición,  comienza a desenrollar la columna y el cuerpo, con un movimiento muy, muy lento. Hazlo tan lento como te sea posible.
Percibe vértebra por vértebra como se van abriendo, como van surgiendo sensaciones, como se relaciona la mente con esta posición, con esta postura.
Primero vas a erguir la columna dejando pesados la cabeza y brazo, y una vez que la columna está derecha, poco a poco vas dejando los brazos al costado del cuerpo, bien flojos.
 Y por último, vas a levantar la cabeza y vuelves a dejar la cabeza alineada al cuerpo mirando hacia el frente.
Percibe las sensaciones que han surgido, Haz un pequeño balanceo. Percibe la posición del cuerpo y afloja y mantén las tensiones necesarias para permanecer de pie.
Y finaliza llevando la atención a  las piernas y los pies.
Date cuenta si hay una, dos, muchas sensaciones. Si son intensas o si son apenas sutiles. Toma conciencia de todas las sensaciones, por más sutiles que sean, que parezcan.
Ahora, elije alguna sensación particular, si está en la medida de tus posibilidades, lleva la atención a algún dolor que ha aparecido en el cuerpo y trata de mantener la atención en esta sensación, trata de transitar esta sensación sin poner ideaciones.
Trata de permanecer en la sensación, en el dolor.
Si es un dolor muy intenso, que no puede permanecer durante mucho tiempo, trata de permanecer el tiempo que puedas.
 Lo que puedas, (dos segundos, diez segundos, un minuto),  para que puedas empezar a tratar de entender el dolor, y el sufrimiento que genera la mente cuando reacciona a la sensación de dolor que está experimentando.
Recuerda que tu puedes aprender a través de permanecer en la sensación dolorosa, y puedes empezar a generar un espacio diferente, un espacio distinto entre la interpretación del dolor y la sensación de dolor.
Trata de permanecer y de transitar este  dolor o sensación que has elegido y permanece en silencio unos minutos más.
Ve saliendo poco a poco de la meditación, sintiendo tus apoyos.

Y cuando estés preparado subes lentamente tus párpados.

POST CRONOLÓGICOS SOBRE LA LÍNEA TEMÁTICA:
Mindfulness XXXVIII. Comportamiento adictivo
Mindfulness XXXIX. Nuevas adicciones

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