PSICOGENEALOGIA LXV. ARQUETIPOS. "LA GRAN MADRE"

 "LA GRAN MADRE"

REPASANDO A JUNG

BIONEUROEMOCIÓN

Por Beatriz Santos Dieguez

Cada Arquetipo tiene su propia luz y su propia sombra


Carl Gustav Jung, cuando habla de los Arquetipos, se refiere a ellos como imágenes ancestrales alojadas en el Inconsciente colectivo.

También cómo Patrones universales de energía psíquica , que no son buenos ni malos intrínsecamente, sino formas de energía que pueden manifestarse de forma benéfica o dañina, según como se integren en la conciencia.

La forma benéfica o positiva representa el potencial constructivo, la sabiduría instintiva, el crecimiento y la adaptación.

La forma dañina o negativa representa la Sombra, los impulsos reprimidos, la posesión psíquica o distorsión del arquetipo (la madre nutricia frente a la madre devoradora).

El objetivo de la Psicología analítica no es eliminar el lado negativo, sino reconocerlo e integrarlo para alcanzar la totalidad (proceso de individuación)

Esta dualidad podemos verlas en todos y cada uno de los arquetipos, por ejemplo:

El héroe, en su forma positiva puede ser valiente y transformador, en su forma dañina o negativa puede ser arrogante o necesitar siempre de una batalla ganada.

El Sabio en positivo busca la verdad y la sabiduría y en negativo caería en el elitismo o la parálisis por análisis.

La Madre, del que hablaremos más detenidamente, representaría la nutrición y el cuidado en su forma benéfica o puede manifestarse como sofocante y devoradora.


El género femenino tiene el gran poder de concebir, pero cuando nos referimos al Arquetipo de la Madre, Jung no lo limita solo a la parte biológica, porque la Madre no necesariamente es quien nos trajo al mundo, sino aquel/la que llega a ser nuestro/a cuidador/a y que con el paso del tiempo se convierte en todo para nosotros.



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